NUESTRA HISTORIA

Corría el año de 1984, cuando el Pastor Roberto Finke (misionero Norteamericano que Dios había enviado a Colombia y quien era pastor en el Centro de Fe y Esperanza Central de Medelín), fue guiado por el Espíritu Santo de una manera sobrenatural hasta el lugar exacto que Dios había predestinado para abrir una nueva iglesia en la ciudad de Bello.

A comienzos de los años 80 nuestro pastor Nevardo Gómez (quien aún no era pastor), su esposa Stella y sus 3 hijas, vivían en el barrio Niquia de Bello y para ese entonces en el municipio de Bello ya habían varias familias de Bello que se congregaban en el Centro de Fe y Esperanza Central en Medellín, entre ellas la familia del Pastor Nevardo. En la casa del pastor Nevardo había una célula de las personas que se congregaban en Medellín pero que vivían en Bello y fue cuando Dios comenzó a inquietar el corazón del Pastor Nevardo para orar por la salvación de Bello y para abrir una iglesia en este municipio.

Cierto día le envió una carta al pastor Ignacio Guevara, fundador de la Misión panamericana de Colombia, quien fue su líder y mentor años atrás, pidiendo su ayuda para la compra de un local en Bello para establecer la iglesia, Dios respondió las oraciones y un mes mas tarde, el Espíritu Santo estaba guiando al Pastor Roberto Finke a la compra del local donde se estableció el Centro de Fe y Esperanza de Bello.

El local era un taller de mecánica para carros, rodeado de suciedad, grasa, ruido e insectos, el piso rústico, paredes sucias, etc… Pero poco a poco, con el esfuerzo de ese grupo de hermanos y unas bancas de madera que se donaron de la iglesia central, se dio inicio al Centro de fe y esperanza de Bello con unas 20 personas, entre ellas nuestros pastores Nevardo y Stella y sus 3 hijas.

Durante los 3 primeros años de la iglesia, pasaron 3 pastores diferentes, pero fue el 27 de Septiembre de 1987, cuando el pastor Nevardo Gómez recibe el llamado de Dios al ministerio e inmediatamente renuncia a su empleo como “Interventor de Obras” en el Departamento y se dedica a la obra de Dios. comenzando como Co-Pastor de la iglesia y un año después fue nombrado Pastor Principal cuando la iglesia tenía ya 80 personas.

Al comienzo fue un tiempo muy duro, pues junto a sus 3 pequeñas hijas pasaron mucha necesidad, días enteros sin saber qué comer; tiempos de mucha dificultad económica, pero tal como dice la Palabra de Dios en Timoteo: “El labrador para participar de los frutos, debe trabajar primero”. Fue la fidelidad de Dios, la fidelidad de ellos y los años de sembrar con lágrimas, trabajo y esfuerzo lo que le trajeron como resultado lo que hoy vemos en sus vidas y en nuestra iglesia.

En esos primeros años, el pastor Nevardo salía días enteros a recorrer solo toda la ciudad evangelizando, llevando la Palabra de Dios casa por casa, sembrando la buena semilla y proclamando el reino de Dios. Cuenta su familia que muchas de esas salidas las hacía con sus zapatos rotos, muchas veces sin desayunar o sin almorzar; pero el amor por las almas y el profundo deseo de ver esta ciudad transformada por el poder de Dios, le daban fuerzas para no desmayar.

Durante los primeros 15 años varias personas lideraron los pocos jóvenes que habían en la iglesia y nunca se pasaba de más de 20 jóvenes, pero fue en el año 2000 cuando Dios levantó una pareja que asumió el reto de levantar un ministerio juvenil fuerte, sólido y apasionado por Dios y su obra, los pastores Jhonny Rodriguez y su esposa Ruth Gómez, hija del pastor Nevardo. Ellos han sido un apoyo importante para nuestros pastores principales y además un gran ejemplo de servicio abnegado a Dios, pues el pastor Jhonny también fue el director del grupo de alabanza durante mas de 15 años y la pastora Ruth ha sido directora general de Capacitación Destino y una excelente maestra de la Palabra de Dios, ademas nuestros Pastores principales también han sido mentores y formadores de 6 parejas pastorales actualmente y decenas de líderes excelentes que sirven apasionadamente al Señor junto a sus familias.

Hoy después de 35 años, vemos como cientos de personas han encontrado no solo una iglesia, sino un hogar, una familia y sobre todo han tenido un encuentro personal con el autor de la vida, quien es el único quel merece toda honra, felicitación, exaltación y reconocimiento, pues es Él quien en su misericordia escoge personas comunes para hacer cosas extraordinarias, solo es necesario un corazón dispuesto.